Los equipos que han hecho historia con sus remontadas en la Premier League

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Liverpool: la noche de Anfield 2009

Mira: el 15 de mayo de 2009, Anfield vibró como un tambor de guerra. Los Reds perdían 0‑2 contra el Everton y, sin piedad, se lanzaron al ataque. Entre gritos y sudor, Gerrard, Owen y Darío Moreno anotaron en los últimos diez minutos. El 3‑2 final derribó la duda y marcó la fama de los milagros de la Premier. campeonpremierligue.com lo recuerda siempre.

Manchester City: el asombroso 2012

Por cierto, el 13 de diciembre de 2012, el Etihad fue una zona de desastre. City abajo 0‑3 contra el Chelsea, la afición a punto de cerrar los ojos. De repente, un gol de Nasri, otro de Aguero y después la magia de Balotelli. 3‑3. El pitido sonó, el estadio explotó. Esa noche selló el pacto de los gigantes del norte con la resiliencia.

Tottenham Hotspur: la remontada contra la crisis 2017

And here is why. El 21 de marzo de 2017, los Spurs se encontraron 0‑4 contra el Sunderland. Casi imposible, pensaron los críticos. Pero Harry Kane, Lucas Moura y Dele Alli no aceptaron la derrota. En los últimos veinte minutos, tres goles y un empate imposible. 4‑4. Los hinchas todavía cuentan la historia en cada bar.

Newcastle United: la mítica victoria de 1995

Look: otoño de 1995, St James’ Park estaba bajo una tormenta de críticas. Newcastle, 0‑3 contra el Blackburn. Sin margen, sin gloria. Sin embargo, un contraataque fulminante liderado por Alan Shearer, con un par de goles de Peter Beardsley, volteó el marcador a 3‑2. La afición siguió gritando hasta el amanecer.

Chelsea: la noche de la gloria 2015

By the way, el 19 de enero de 2015, Stamford Bridge se tornó en campo de batalla. Chelsea abajo 0‑3 contra el Liverpool. Los Blues, con la cabeza fría, empujaron una presión implacable. Dos goles de Eden Hazard, uno de Diego Costa, y la remontada culminó 3‑3. El gol de la victoria llegó en tiempo de descuento, y la historia quedó grabada en el mármol.

Acción final

Si tu equipo parece condenado, recuerda: la mentalidad es la llave. Entrena la presión, alimenta la fe y nunca subestimes el último minuto. Eso es lo que separa a los héroes de los simples espectadores.